La narración del final de la vida de Camilo es generosa por parte de los autores que han dedicado al estudio del fundador de los camilos.
Después de celebrar la Unción, algunos de sus devotos deseaban hablarle; pero Camilo se excusó por medio del padre Mancini, su confesor, que había ido a anunciarle la visita, diciendo: “Padre mío, se muere solo una vez, y ya no se vuelve a remediar el mal hecho; no tengo más que un poco de tiempo, y con todas mis fuerzas debo procurar salir vencedor en la temible prueba de la muerte… y así espero hacerlo.
A continuación, el Padre General y los presentes le pidieron perdón y se despidieron entre lágrimas, besándole las manos. A las visitas que recibió después, aunque principales, les dio este recado: “Por mi amor que me excuséis con estos señores, que yo he ya recibido el Santo Óleo y me quiero retirar un poco dentro de mí mismo”. El padre Marcelo Manfio le dijo a Camilo: “Padre, estos señores vienen por consuelo de sus almas, vuestra Paternidad los admita, que irán desconsolados por no verle”. Respondió Camilo: “¡Qué quieren ver, sino un cuerpo casi corrompido, postrado en una cama, como un cadáver; si esto desean, vayan a los hospitales, allí hagan obras de caridad y consuelen los enfermos.
VOLVER




