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Recuperar la ética

En las relaciones de ayuda, formales e informales, el referente ha de ser la ética. La búsqueda del bien. Buscar el blanco para lanzar la flecha como arqueros, en palabras de Aristóteles.

Que el mundo emocional es un modo íntimo de vivir nuestra realidad, nuestro sufrir, nuestras cosas, es obvio. Pero el referente último no puede ser solo el bienestar emocional. La felicidad tiene que ver con los valores, con lo que hacemos para que las cosas se adecúen a ellos y reporten, a los demás y a uno mismo- el bien que genera bien.

Ignorar los valores es abrir un agujero en el camino, un hoyo en el que caemos a la vuelta de la esquina. La ética no puede quedarse solo en el ámbito privado, aunque tiene que empezar en él. Tiene que interiorizarse en nuestra vida relacional, en nuestro comportamiento, en la gestión de nuestros sentimientos.

Necesitamos counsellors con valores, con soltura en el manejo del discernimiento y de buscar el blanco para tensar el arco. Puede ser más cómodo cuidarse, protegerse, no implicarse, buscar el bienestar emocional. Pero el verdadero bienestar procede de hacer el bien. No de cualquier forma.

La formación, hoy más que nunca, exige una ética recuperada que se haga explícita en su búsqueda y en el modo de acompañar a quien sufre.

 

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