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Duelo y prostitución

Se murió mi pareja, con la que había iniciado la investigación en vistas a un libro que proyectara luz sobre el duelo, los duelos de las personas que se dedican a la prostitución. Se la llevó la pandemia y me quedé bloqueado. Pero, a base de sembrar curiosidad investigadora, en el contexto del máster en duelo, una alumna ha retomado la antorcha. Y sí, da para investigar.

La prostitución es un espacio que reclama humanización. Muchas mujeres (y pocos hombres) viven esta forma de esclavitud en medio de pérdidas, no solo de su dignidad, sino, con frecuencia atraviesan “los 7 duelos del inmigrante”.

Como no pocos de los así llamados “clientes” están también en duelo. Han perdido a la pareja, su vida sexual activa y buscan en estos encuentros, la satisfacción de sus impulsos sexuales.

Dolor, duelo, exclusión, indignidad, trata, dinero, sufrimiento… son palabras que se encuentran en un mundo oscuro, con frecuencia de neón o, más escondidas aún, en apartamentos donde se comparte sin confianza recíproca, se duerme con un ojo abierto en una vulnerabilidad desconocida y poco visualizada socialmente.

Pero no faltan esas buenas samaritanas, algunas instituciones religiosas que, sigilosamente, acompañan con solidaridad y han hecho de este campo, una vida carismática de riqueza compasiva.

 

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