Blog

Bioética para humildes

Autonomía, sí. ¡Claro! Que somos libres, responsables, protagonistas de nuestra vida, no lo vamos a dudar, a estas alturas del partido, de la conquista de la conciencia de nuestro deber de construir biografía personal.

Pero reconozcámoslo. La reflexión sobre lo que es bueno o malo, justo o injusto (la ética), en la asistencia sanitaria, no se agota en la autoreferencialidad. ¡Que no! Que el discurso se torna adolescente si se agota en la reivindicación del protagonismo del paciente en los procesos. Para prueba, la deshumanización de la relación clínica, que -al menos a mí, como paciente- nos lleva también a un tratamiento totalmente impersonal, funcional, frío, apático -diría yo- de no pocos profesionales de la salud.            

El Dr. Juan Antonio Garrido, presidente del Consejo de bioética de Galicia, con la cabeza bien amueblada, nos propone rescatar el “nuevo” principio de beneficencia. ¡Lejos de paternalismos! Por supuesto. ¡Solo faltaba, que nos infantilizaran ahora! Pero, sin duda, la competencia de los profesionales radica también en la obligación de poner los medios -humildemente- para que los pacientes puedan integrar en su proyecto de vida la experiencia del enfermar. Las actitudes del profesional, desde su mirada compasiva, han de promover la alianza terapéutica, ni paternalista ni apática. Creo que el verbo humanizar nos da para seguir explorando, pero en segunda generación reflexiva.

 

VOLVER