La vida personal, que tenemos el deber de cuidar, no es exclusivamente un patrimonio individual, sino comunitario. El sufrimiento, que tenemos el deber de aliviar y atravesar con dignidad, también es un patrimonio comunitario. La vida humana es el sustento de todos los demás valores y aspiraciones. Eliminarla es eliminar toda posibilidad de logro. José Carlos Bermejo muestra su total sintonía con el Magisterio de la Iglesia, a este respecto, expresado en Samaritanus Bonus y Dignitas Infinita. Promovió el manifiesto de la vida religiosa española contra la ley de la eutanasia y lidera la formación y práctica de la cultura y cuidados dignos paliativos y confiesa que el sufrimiento es un misterio muy grande.
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