Teología del barro, no del mármol, teología de las lágrimas, en palabras del papa Francisco, es lo que hizo Camilo y también necesita hoy tanto el mundo de la salud y del sufrimiento humanos. Una teología de la salud sana y saludable, sanante y salvífica.
Camilo, una tarde había asistido con un compañero a las vísperas solemnes en una iglesia de Roma. Por el camino de vuelta a Santo Spirito, su compañero no cesaba de elogiar la bella música que habían oído y saboreado. Camilo le interrumpió: «A mí, dijo, me gusta más otra música». – «¿Cuál?», preguntó curioso el compañero. «A mí me gusta mucho más la música que hacen los pobres enfermos en el hospital cuando, llamando muchos a la vez, me piden: ¡Padre, enjuágueme la boca! ¡Hágame la cama! ¡Caliénteme los pies! Esta es la música que debería gustar principalmente a los Ministros de los Enfermos».
Su aspecto en los espacios del hospital era un rito digno de ser contemplado e imitado. “Cuando por las noches hacía la guardia se asemejaba a un porteador, por lo cargado que iba, ya que, además del crucifijo y el libro de los moribundos y los dos orinales, llevaba con él tres frasquitos atados a la cintura: uno de agua bendita, otro de aceite y uno más grande con agua hervida para refrescar las bocas”.
El cuidado no era solo en los hospitales, sino también a pie de guerra. “Sus oficios y los de sus respectivos súbditos, debían ser administrar los sacramentos a las tropas expedicionarias, asistir en todo a los enfermos y heridos, con avisos y ejemplos encender en todos el santo amor y temor de Dios, y lo que es más curioso, esforzarse en alentar a los soldados a pelear valerosamente contra los turcos, en pro de la fe de Jesucristo. Esta cláusula recuerda la costumbre de los griegos de llevar al campo de batalla a los poetas, para que infundiesen valor y arrojo en los combatientes, con sus versos, como les pasó a Tirteo y otros. Los reyes de Israel, cuando iban a la guerra se hacían acompañar de los profetas, con el mismo fin, como sucedió a Eliseo en la famosa campaña de los tres reyes aliados”.
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